jueves, 4 de diciembre de 2014

La verdadera cara oculta de la luna

Claudia, vamos, despiertate cariño, que es hora de ir al cole.
Asi, cada mañana era como se despertaba Claudia, a sus 8 años era muy perezosa y siempre se escondia entre las sabanas mientras su abuela le insistia para que se pusiese en pie.
Vivia en una casita con jardin y un lago cercano donde cada mañana aparecian diversas clases de aves, a ella le gustaba desayunar con sus abuelos viendo y escuchando a los pajaros, jugando a adivinar que ave era. Julio, su abuelo, siempre la dejaba ganar y si se equivocaba la engañaba y la guiñaba un ojo diciendo que habia acertado.Siempre que ganaba se ganaba una chocolatina y se la guardaba, para llevarsela al colegio. Alli le llevaba Julio, despidiendola con un beso en la frente como era habitual, era una niña muy buena y siempre le respondia con un abrazo al cuello. Asi eran los dia a dia de la pequeña Claudia, salia corriendo de clase para ir al huerto de su abuelo, que estaba al lado de casa, ayudandolo y jugando mas que otra cosa. Un dia estando con el, llego un policia a casa, algo habia pasado, Claudia no entendia las palabras, que ocurria, pero si los gestos, los brazos a la cabeza de Julio, las lagrimas, las prisas de cerrar la casa y subirse al coche policial, en el solo habia silencio,durante todo el viaje, hasta que se vio interrumpido por una sirena, era la de una ambulancia que venia detras, muy deprisa, el coche policial tambien acelero.
Y de golpe se paro en seco, habia un gran letrero que ponia hospital, su abuelo la agarro de la mano y salio con ella, corriendo, a urgencias, con ella se quedo el policia y de fondo escuchaba al medico hablar con su abuelo, era grave, su abuela habia sido atropellada, estaba muy malita.
Ella aun no entendia nada, se quedo un rato sola con el policia, su abuelo paso a dentro llorando, le perdio de vista unos 20 minutos y acto seguido salio, sonriendo y sin una lagrima, se acerco a ella y la dio un beso, ella se extraño al ver a su abuelo, queria verla, no la dejaban y se quedo jugando con una pulsera que tenia entre las manos, asi hasta la madrugada.
Pasaron 3 dias, seguia sin ver a su abuela y no lo entendia, preguntaba y solo escuchaba decir que estaba malita. Pasaron las semanas y un dia Julio le dijo ¿Quieres ver a la abuela? lo cual la hizo sonreir.
Julio la agarro de la mano y pasaron a la habitacion, se asustó, su abuela llevaba un pijama muy raro, estaba muy colorada y tenia muchos tubos, pero cuando se acerco a ella le pregunto y ella no respondio, solo la miraba y a los segundos la dijo: ¿Quieres que nos vayamos a casa cariño? - ella grito un si bien alto.
Se ilusiono, justo al dia siguiente estando haciendo los deberes vio por la ventana una ambulancia llegar, bajó corriendo y desde el porche vio a su abuela y la gritó: "YAYAAAAAAA" y fue corriendo, pero vio los tubos, venia en camilla, con una mascarilla...
La subieron a la habitacion y se fueron los medicos, pasaron ella y Julio y se sentaron en la cama, hablaron, pero la abuela se fatigaba, le costaba participar en la conversacion asi que Julio decidio que descansara.
Al dia siguiente, Claudia fue despertada por el abuelo y ella queria que fuese su abuela, se enfado, no dirigio la palabra y se enfado con los 2, dio una rabieta hasta al ir al colegio.
Cuando volvio seguia en las mismas, Julio le dijo que subiera a ver a su abuela y ella no quiso, no la vio en todo el dia y noche, asi hasta el dia siguiente. Se despertó sola y sorprendió a Julio, seguia enfurruñada, se vistió y bajó a desayunar. Estando con su abuelo abajo, le dijo: ¿Por que no baja la yaya?
- Esta cansada cariño, necesita reposo.
Asi paso hasta un mes, en el que Claudia pasaba lo justo a ver a su abuela, no le perdonaba que no se levantara a jugar con ella, a despertala, a hacerle la comida, a todo. Hasta que un dia su abuelo le ordenó que le subiera un vaso de leche, llamó a la puerta y estaba despierta, le llevaba un vaso de leche bien calentita, se acercó hasta el filo de la cama, ella le dijo que se sentara en el filo de la misma, con tan mala suerte que Claudia tropezo y derramo la leche ardiendo sobre las piernas de su abuela, ella ni se inmuto, le dijo que no pasaba nada, que fuera a por una toalla, asi que la pequeña bajo corriendo a por una mientras llamaba al abuelo, al llegar arriba el abuelo lo vio y la dejo marcharse, ya lo hacia el.
Al estar en su habitacion escuchaba el grifo de la ducha abierto y los abuelos estaban en el baño, a los 15 minutos dejo de sonar y salio su abuelo al rato, eso le extraño. Esa misma noche jugando en la calle fue llamada por Julio para cenar, cuando entró estaban solo 2 platos, ella se sento y miro el lado donde se sentaba su abuela y acto seguido gritó :Yayaaaaaaaaa a cenar... su abuelo la mando callar y ella mas llamaba a su abuela, hasta que Julio golpeo la mesa y la mando callar, asustada Claudia se fue corriendo a su habitacion. Al rato entro el, se sento a su lado y le pidio perdon, se habia puesto nervioso, pero mas se le entrecorto cuando Claudia le dijo: ¿Por que no baja la abuela, no sale de la cama?¿ya no nos quiere? y el la respondio...
-Claudia, cariño, la abuela no va a poder bajar mas a comer con nosotros, ¿te acuerdas cuando la abuela fue atropellada? pues ese accidente la dejo sin movilidad en las piernas, por eso la abuela ya no puede hacer las cosas que hacia antes, pero claro que nos quiere, mucho.
La pequeña se levanto corriendo a la habitacion de su abuela, se lanzo en la cama y la abrazo, tan fuerte y durante tanto tiempo que esa noche acabo durmiendose a su lado.
Pasados 12 años Claudia ya se hizo una mujer y se fue a la universidad, alli intentaria sacarse el titulo de medica, dejo su casa, sus abuelos y tuvo que zarpar. No pasaron 6 meses cuando se enamoro de un chico, se llamaba Hector y era el jardinero del campus, tenia su misma edad y empezaron a hacer planes de pareja.
Uno de esos era hacer un viaje por Europa, pero tambien tenia pensado volver a casa esas vacaciones que tenia, tras pensarlo mucho, hizo una llamada a casa, todo estaba bien le dijeron asi que decidio no perder la oportunidad de conocer al chico de su vida. Embarcó y llego a Africa, era maravilloso, el paisaje, la gente, las noches de luna radiante en pleno desierto con el, todo era fantastico, era despertada a besos en el cuello cada mañana y con un desayuno en la cama, la mejor noche la paso disfrutando de las estrellas desde la cama donde termino en los brazos de morfeo.
A la mañana siguiente fue despertada con un toque en el brazo, Hector tenia el telefono en la mano, era su abuelo- Claudia cariño, la abuela se muere
No habia terminado de recibir la noticia cuando empezo a vestirse y salio con las maletas a medio hacer, al anochecer ya estaba en casa, subio las escaleras corriendo y alli estaba ella, muy delgada y con la cama pegada a la ventana. Claudia se echo a llorar, la pidio perdon por no haber ido a visitarla, lo sentia mucho, acto que freno Teresa, su abuela.
-Cariño, tienes tu vida, has estado 12 años cuidandome dia y noche, no tienes porque lamentarte en nada, me has dado los mejores 20 años de mi vida, te quise como a mi hija y te cuide lo mejor que pude, ahora sigue siendo la niña feliz que eras, no vuelvas a ser esa que recogi de un orfanato porque mi propia hija habia abandonado, lucha y consigue tus metas, casate y disfruta de la vida, yo lo hice contigo.
En ese momento Claudia giro los ojos y vio a su abuelo sonreir y le preguntó ¿Por que sonries? Porque tiene el mismo brillo en los ojos que el dia que estaba en el hospital, ambos iluminados por la luna tras la ventana.
A lo que Teresa dijo: ¿Te gusta la luna hija? cuando me vaya, me ire alli, ¿ te parece? asi cada vez que la mires y brille, sere yo sonriendo como la primera vez que te vi y si te sientes sola, estes donde estes, sal a la ventana y buscame, porque siempre estare alli arriba, sea donde sea el lugar que estes.
Esa noche durmieron todos con ella y al despertar ya se habia ido, sin hacer ruido y con ultimo recuerdo el brillo de sus ojos y su sonrisa en la luna.
Ahora Claudia sonrie mas con las noches, ya que siempre deja la persiana subida para ver como sonrie su abuela, haya donde se encuentre ella, siempre mira al cielo y la ve brillar.



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